China
China concentra tanta historia y tanta escala geográfica que resulta difícil de resumir en un único viaje, y por eso conviene tratarlo como varios países dentro de uno. Pekín es la puerta de entrada natural, con la Ciudad Prohibida y tramos de la Gran Muralla a las afueras de la ciudad. Xi'an guarda el ejército de terracota, descubierto por accidente en 1974 y considerado uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX. Shanghái ofrece el otro extremo del país, una ciudad que en pocas décadas pasó de puerto comercial a uno de los perfiles de rascacielos más reconocibles del mundo. Guilin y los arrozales de Longsheng, al sur, muestran un paisaje de montañas kársticas muy distinto al resto del recorrido, y el Tíbet, con Lhasa y el palacio de Potala, añade una región de altitud y tradición budista con identidad propia dentro del país.
Ideas para hacer en China
- Recorrer a pie un tramo restaurado de la Gran Muralla en Mutianyu, con menos afluencia que el acceso clásico de Badaling.
- Visitar el ejército de terracota en Xi'an, descubierto por accidente en 1974 por unos agricultores locales.
- Cruzar en bicicleta la muralla urbana completa de Xi'an, una de las mejor conservadas de toda China.
- Ver el skyline de Shanghái desde un crucero nocturno por el río Huangpu, con los rascacielos de Pudong iluminados.
- Navegar en balsa de bambú por el río Li, entre las montañas kársticas de Guilin y Yangshuo.
- Recorrer los arrozales en terraza de Longsheng, tallados en la montaña por comunidades locales durante siglos.
- Visitar el palacio de Potala en Lhasa, antigua residencia del Dalái Lama y símbolo del budismo tibetano.
- Pasear por la Ciudad Prohibida en Pekín, el mayor complejo de palacios imperiales conservado del mundo.
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Preguntas Frecuentes
¿Pekín o Shanghái como puerta de entrada al país?
Pekín conecta directamente con la Gran Muralla y Xi'an, y concentra el peso histórico e imperial del país, así que suele ser la entrada natural para un primer viaje. Shanghái tiene mejor conexión con el sur, con Guilin, y un perfil mucho más contemporáneo. La mayoría de los itinerarios entran por una y salen por la otra para no repetir trayecto.
¿Cuánto tiempo hay que reservar para Xi'an y el ejército de terracota?
Con un día completo es suficiente para ver el yacimiento con calma, aunque muchos itinerarios se quedan en una visita de medio día que deja fuera el resto de la ciudad. Xi'an tiene además una muralla urbana completa que se puede recorrer en bicicleta y un barrio musulmán con mercado nocturno que compensa quedarse una noche más.
¿Compensa el trayecto hasta el Tíbet si el resto del viaje se centra en las ciudades del este?
Depende del tiempo disponible, porque exige un vuelo adicional y varios días de aclimatación a la altitud de Lhasa, por encima de los 3.600 metros. Aporta un registro completamente distinto, con el palacio de Potala y monasterios budistas, pero solo tiene sentido en viajes de dos semanas o más sin forzar el ritmo del resto del itinerario.
¿Qué diferencia hay entre recorrer un tramo restaurado de la Gran Muralla y uno más salvaje?
Tramos como Badaling están muy restaurados y son los más accesibles desde Pekín, aunque también los más concurridos. Mutianyu o Jinshanling ofrecen secciones menos masificadas y mejor conservadas para caminar con calma, algo más alejadas de la ciudad. La elección depende de si se prioriza la comodidad del acceso o la experiencia sin aglomeraciones.
¿Merece la pena bajar hasta Guilin si el viaje ya incluye Pekín, Xi'an y Shanghái?
Sí, porque es el único punto del itinerario con paisaje natural real, con montañas kársticas y arrozales en terraza que no tienen equivalente en el resto del país. El trayecto se hace en vuelo interno corto desde Shanghái o Guangzhou, así que se puede sumar sin desmontar el resto de la ruta.
¿Cómo se organiza la logística entre ciudades tan alejadas entre sí?
China tiene una de las redes de tren de alta velocidad más extensas del mundo, que conecta bien Pekín, Xi'an y Shanghái en trayectos de pocas horas y con un nivel de puntualidad muy alto. Para tramos más largos, como el Tíbet o Guilin desde el este, el vuelo interno sigue siendo la opción más eficiente.